Simplezas, dos-dos
El brazo entonces regresa a la posición inicial y comienza de nuevo su viaje en círculo hacia el frente de batalla, ¿no es cierto? Tan cierto como inaprehensible.
En el otro extremo del espectro político, el brazo izquierdo actúa como antípoda del brazo derecho, situándose siempre en el lado contrario de su compañero, ambos en idéntico movimiento perpetuo. En resumen, el brazo izquierdo ha de hacer lo mismo que su homólogo (palabra enferma que no debería salir del hospital) el brazo derecho, pero con una legislatura de retraso y, a ser posible, quejándose de lo mal que lo ha hecho antes su colega.
¿Y las otras extremidades que con tanto trabajo, prudencia y viajes en avión hemos conseguido conservar más o menos intactas?
Las piernas son importantes, no sólo en las pasarelas. Las piernas efectúan un movimiento más sencillo que las extremidades superiores (al menos debajo del agua), pero no por ello menos importante, insisto. La gente suele olvidarse de las piernas mientras nada a crowl o ve la televisión, error que yo no pienso cometer.
Las piernas han de moverse arriba y abajo, desde el muslo hasta la punta de los dedos de los pies, con un ritmo continuo y riguroso, imitando el movimiento de la cola de una sirena. Los pies han de actuar de hélice, siguiendo el movimiento de las piernas, con un recorrido más reducido y (digamos) furioso. Al igual que en cuestión de brazos y sistemas bipartidistas, las piernas deben alternarse: cuando una sube, la otra baja.
Por su parte (que es la de en medio), el tronco debe acompañar el movimiento de brazos y piernas con un balanceo continuo y armonioso, adecuándose primero al brazo derecho y luego al izquierdo, y vuelta a empezar.
Para prevenir sustos innecesarios, hay que sacar la cabeza fuera del agua con regularidad, a intervalos precisos. Lo ideal es sacar la cabeza cada tres brazadas (una brazada es el recorrido completo del brazo desde la posición inicial), hacia la derecha y hacia la izquierda, alternativamente. Parece una estupidez, pero la respiración es un proceso tan sagrado como la digestión, y hay que profesarle el respeto debido, casi tanto como a las deidades griegas o romanas. Sé de casos de personas irrespetuosas quienes, desdeñosamente, dejaron de respirar: la mayoría cayeron fulminadas, alcanzadas por una maldición misteriosa llamada muerte.
La cabeza debe sacarse (respetuosa y educadamente) de lado, siguiendo el recorrido del brazo correspondiente en su viaje por la superficie del agua. Las reglas de etiqueta deben seguirse, si uno espera ser un caballero digno de encomio algún día, en todas circunstancias. Ya sea a la mesa (real), durante un partido de polo (sobre elefantes) o en el retrete (de señoras): un caballero es un caballero y un desliz lo tiene cualquiera. En resumen: brazo derecho, ademán insigne hacia la derecha; brazo izquierdo, ademán isigne hacia la izquierda. Si lo hacemos al revés, moriremos ahogados, confusos y sin honra.


petitcomite dijo
Si hubiese habido (gran tiempo verbal) sirenos en Weimar otro gallo cantaría... Pero, en fin, al grano, ¿cuántos koalas has visto ya?
7 Agosto 2007 | 12:58 PM