Yo estoy en éstas (y, que quede claro para los incautos emuladores de Pla con tierras en Francia que vivieron en primera persona interpuesta el Mayo del 68, que no me gusta compartir puntos de vista con cualquier dirigente chino) con un antiguo primer ministro chino (vía Fernando Savater), a quien le hicieron la siguiente pregunta cuando vino de visita a París para celebrar los festejos del bicentenario de
Sí se sabe cómo comenzó todo. Francia se aburría. En 1968 un francés de cada cuatro tenía menos de 16 años, y un 15% de la población entre 16 y 25. Edgar Morin, en 1963, ya intuía en esos jóvenes “fermentos de no adhesión a ese mundo adulto que destila aburrimiento burocrático, repetición, mentira y muerte”. Desde la autoridad las soluciones no eran demasiado ingeniosas. El general De Gaulle pensaba entonces: “Si se aburren, que les hagan construir carreteras”.
Los universitarios franceses no estaban por la labor. Como buenos adolescentes, tenían otras aspiraciones, mayoritariamente de carácter sexual. Lo cuentan muy bien O. Martí & J.M. Martí Font en El País. Daniel Cohn-Bendit y los suyos querían residencias universitarias mixtas y que las habitaciones de las chicas en
Uno podría entender, ante tanta autoridad sensible y expansiva, que la solución a los problemas de represión social de
En estos momentos, el incauto émulo de Josep Pla de visita con un dirigente chino por sus tierras francesas en aquel mes de mayo de 1968, se preguntará: “Y en España, ¿qué tal andan las piscinas doscientos años después de nuestro mayo particular?”.
Aún es pronto para hablar de esas cosas.

La juventud ahora quiere que se le de todo "masticadito". Podría ser que aquéllos que preferían montar farmacias a asaltar bancos, les bajan hasta la luna a los hijos si ellos la piden? Me luce que estamos creando generaciones que no aguantan ni unas saludes..., o será todavía demasiado pronto para hablar de esas cosas?