Bélgica
Para nuestra sorpresa, nos han dejado entrar en el país con una cabeza nuclear en la maleta y borrachos como cubas. Estos belgas dejan pasar a cualquiera, como bien saben los alemanes. Aquel verano el káiser estaba de maniobras, sí, sí. A las puertas de Bélgica preguntó, coqueto: "Perdón, se nos ha perdido un batallón de ingenieros, podemos entrar a buscarlo". Los belgas asintieron, pensando que el Plan Schlieffen era una ópera de Wagner. ¡Imbéciles!
Del tamaño de Maryland. Nota: unas de las Katiuskas estaba jugando con la bomba y la ha detonado. Excusa perfecta para decirle a ese engreído de Randall: "Te lo advertí". Qué a gusto se queda uno. Clima templado, inviernos suaves, veranos frescos. Hoy, cielo nuboso del color de la ceniza, lluvias ácidas y humedad radiactiva. Un tiempo de perros.
