Mission Accomplished
Quisimos dar la vuelta al mundo, alfabética y ordenadamente, y sólo llegamos hasta Belice. Quisimos aprehender con nuestros sesos el estado de ese mundo, agarrarlo por las solapas, y sólo conseguimos resacas, deudas y más dudas. Quisimos conocer las corrientes subterráneas de la historia mediante la inmersión fugaz en esos charcos de la geografía que son los países, de la mano de la Agencia: sólo conseguimos mojarnos hasta las orejas y una amable carta de despido. Quisimos, ilusos de nosotros, averiguar qué pasaba ahí fuera, en este planeta llamado Tierra, y sólo logramos aniquilarlo desatando el holocausto nuclear, además de ponernos en ridículo, ay. Quisimos, por fin, sostener el mundo en nuestros hombros, y nos dimos cuenta de que pesaba tan poco...
El otro día Randall y yo nos encontramos con Fukuyama en un parque, rodeado de palomas. Le vimos algo mohíno. Nos atrevimos a preguntarle la causa de su aparente tristeza. Nos miró detenidamente. "Ubi solitudinem faciunt, pacem apellant", dijo. "¿Qué?", cacareamos nosotros. Fukuyama enmudeció. Le dejamos solo. Randall me preguntó: "¿Ruso?". Yo le respondí, trascendental: "No, esperanto".
